Nov./2000
Docencia y pedagogía.
Lic. Por Jaime Noé Villalta Umaña
Al abordar la presente temática, conviene en un primer
momento recordar a uno de los pensadores más notables de todos los tiempos,
Platón, cuando dijo: “más importante que la ciencia de gobernar al pueblo es la
ciencia de educar a la juventud”. Estas palabras permiten reflexionar sobre el
quehacer educativo nacional.
Es importante destacar que la mayoría de docentes poseen
escaso conocimiento de la fundamentación filosófica, científica y técnica; lo
mismo que de las implicaciones sociales que tiene su labor; por cuanto, existe
un acomodamiento rutinario. El porqué de ese letargo, bueno obedece a muchas
razones entre las que conviene destacar en un primer momento “las estrategias
de carácter administrativo y técnico de las autoridades del Ministerio de
Educación”. Se hace referencia a ello, pues se ha descuidado al docente,
relegándose a un plano secundario en el proceso educativo. Sin embargo, las
autoridades reconocen lo expresado con respecto al rol del maestro, pues en el
documento titulado “Dominios Curriculares Básicos”, expresan: “el papel del
maestro es fundamental en el proyecto educativo”.
Es un apreciación de perspectiva; pues depende en el caso que
se explica, de la óptica desde que se está analizando el objeto de la realidad;
del que aprende a aprender o del que orienta y facilita ese aprendizaje. El
pensamiento humano no debe limitar la realidad; aunque lamentablemente, ese sea
el patrón cultural al que se está acostumbrado. Es tan sencillo como comprender
el movimiento de rotación de la Tierra; así las cosas, dependerá del hemisferio
con respecto al Primer Meridiano en que se encuentre el espectador, para
afirmar si es de día o es de noche. Ambos están diciendo la verdad. Ello no
debe llevar a la conclusión errónea de que en un mismo lugar es de día y de
noche al mismo tiempo. Como se dijo, es una situación de perspectiva. En que
lugar está el sujeto cognoscente y el objeto por conocer. Ello llevará a
elaborar conclusiones, que no deben ser vistas con carácter absoluto.
Bajo la premisa demagógica con carácter publicitario
de que “los niños y jóvenes son la razón de ser del MINED” y el enfoque que
caracteriza al Currículo Nacional —humanista, constructivista y socialmente
comprometido —, se olvida que en el
proceso educativo la parte más importante de la acción educativa es el
maestro—en sentido relativo—; pues de que sirven los mejores programas de
educación, los más profundos libros de formación pedagógica o toda una
eficiente organización administrativa, si los actores principales carecen de
los conocimientos necesarios que posibiliten su labor; dado que son ellos,
quiénes dinamizan, le dan vida a la gestión educadora.
Se tiene que preparar de manera constante al docente, dándole
las herramientas filosóficas, científicas y técnicas que fundamentan la
pedagogía moderna.
Ello implica, motivar e incentivar al docente; pero además,
darle el valor que le corresponde en la sociedad de conformidad con lo
expresado por el pensador antes citado; en fin, dignificarle. Si se entiende
que el arte de educar a la juventud es una tarea difícil, entonces se estará en
una mejor posición para abordar el problema educativo.
No se puede concebir a un docente con una escasa o nula
preparación. Imagínese a un médico entrando a una sala de operaciones en la que
usted será atendido quirúrgicamente y que ese médico jamás ha realizado una
intervención como la suya, pero que además, no está actualizado en sus
conocimientos por haber descuidado de manera rotunda su constante preparación,
en fin; ni conoce las herramientas de las que tiene que echar mano...un total
incompetente.
Veamos ahora el caso de un docente que atiende un grupo de
unos cuarenta niños durante uno o varios años, que no conoce los fundamentos
filosóficos, científicos y técnicos de la pedagogía; sus conocimientos
elementales dejan mucho que desear; pues es de aquéllos, que ha concebido de
manera absoluta las ideas que de vez en cuando escucha sobre el enfoque
educativo de la actualidad; es decir, de las tendencias de la didáctica; y cree
por tanto, que no es necesario tener un cúmulo de conocimientos en la base de
datos de su cerebro.
En el documento citado anteriormente referido a los Dominios
Curriculares Básicos, dice que éstos son: “el conjunto de aprendizajes
significativos, constituidos por los conocimientos, habilidades y actitudes que
promueven el desarrollo personal y social de los educandos, en un determinado
ciclo y / o nivel de escolaridad”. Como se ve, no se está desechando los
conocimientos; sino que al contrario, ambiciosamente se espera llegar a
satisfacer otras áreas de la formación humana descuidadas por la escuela
tradicional, que le dio énfasis sólo al aspecto cognoscitivo. Pestalozzi,
defendía la individualidad del niño y consideraba como una necesidad la
preparación del maestro. Su opinión versaba en la importancia de la preparación
del maestro para lograr el desarrollo integral
de sus alumnos, más que para implantarles conocimientos.
Del apartado anterior se colige, una segunda razón del letargo
que existe entre los docentes; es decir, la interpretación errónea de los
conceptos vertidos por los pedagogos. Creer de manera absoluta en las
exposiciones de éstos, puede llevar a conclusiones totalmente absurdas.
Pestalozzi en ningún momento restó importancia a los
conocimientos, pues no puede hablarse de integralidad del desarrollo, sino se
considera la parte cognoscitiva.
Bajo la tendencia de la didáctica vitalista, mucho docente
está desechando el patrimonio cultural legado por las generaciones pasadas,
pues cree que no tienen importancia, y desde un punto de vista demagógico dice:
“lo que sí importa es el presente; transformar la realidad”, cayendo bajo este
supuesto en otra tendencia contemporánea de la didáctica; es decir, la
tendencia sociocéntrica; cuando lo conveniente o que parece más razonable;
sería adoptar una posición ecléctica.
Bien, estas consideraciones parecerán peyorativas,
pero esa es la triste realidad de la docencia en nuestro país; pues, sin
conocimiento cierto o probable los docentes se lanzan al desafío que conlleva
educar a las nuevas generaciones, como aquél al que nunca le hubiesen hablado
de la Ley de la Gravedad y escucha de ésta, entendiendo que se refiere a una
enfermedad grave impuesta por Dios o a
un conjunto de normas jurídicas que regulan la gravedad de las enfermedades.
Comprender las implicaciones teóricas del arte de educar es
en sí, un desafío; pero peor aún, la práctica del mismo; pues, no puede haber
práctica sin teoría, ni ésta sin la práctica, siendo esta última la que permite
comprobar los postulados teóricos.
A partir del párrafo anterior, puede inferirse otra de las
razones que han influido de manera notable en la situación de los docentes. La
difusión por los capacitadores del MINED de las ideas modernas relacionadas más con lo moral que lo técnico,
cuando dicen: “No al intelectualismo”. Ello ha llevado como se dijo en
apartados anteriores a tomarse en su literalidad, al punto de que se evita
leer, investigar, analizar, sintetizar, inferir, entre otros. Bastaría realizar
una indagación muestral sobre las bibliotecas de los docentes, y creo que con
poca frecuencia encontraríamos quiénes tengan en ella, libros relacionados con
su labor; excepto los materiales impresos con mucha diligencia por parte del supracitado
ministerio; que lamentablemente no profundizan sobre los temas de la didáctica,
la pedagogía, sociología, psicología, sociología, antropología, filosofía y
otros que fundamentan la educación; pues en criterio personal, son herramientas
que se han venido utilizando por las autoridades ministeriales para motivar en
los docentes el deseo de investigar, lo que difícilmente han logrado, pues el
docente tiene poco o ningún tiempo para detenerse a leer los mencionados
materiales, peor aún dedicar unas horas de su tiempo a la investigación
bibliográfica.
En último término señálese como causa, la creencia de
que los conocimientos legados en etapas anteriores de la historia, han quedado
desfasados. Vea que al principio se citó a un pensador del siglo IV antes de
Cristo. La pregunta es si ha perdido vigencia o no.
Por otra parte, sin profundizar en el tema conviene recordar
al iusnaturalismo en sus diferentes etapas, desde el iusnaturalismo cosmológico
de los griegos hasta el iusnaturalismo racionalista moderno; siendo este último
a manera de referencia histórica el que aparece en el contexto del paso del
feudalismo al capitalismo, fueron desplazados por el pensamiento positivista.
Bien, muchos se acogieron férreamente a éste, olvidando las enseñanzas de los
iusnaturalistas.
Creer de manera fanática que lo nuevo es mejor que lo pasado,
como dice un canta autor español con las siguientes palabras: “ya lo
pasado...pasado, no me interesa”; es verdaderamente irresponsable. Se deben
considerar las distintas corrientes filosóficas de los pensadores de la
humanidad. A lo sumo se estaría entonces, en la capacidad de adoptar los
aspectos positivos de cada uno de ellos, pero jamás descartarlos; sin que esto
tampoco sea tomado con carácter absoluto, pues lo que alguien escribe no lleva
esa intención; sino que por lo contrario, se busca que otros también
investiguen y estén en la posición de refutar los planteamientos escritos por
aquéllos que se toman la tarea de dedicar unos momentos a la retórica y
expresan sus puntos de vista sobre la realidad.
Existen verdades que por su gran profundidad se convierten en
absolutas, pero para crear esas ideas se necesitaría tener un potencial
inimaginable por los humanos. Para su análisis se somete a consideración lo
siguiente: “En el reino del pensamiento, existe una reina; la razón, pues donde
ésta muere, agoniza la humanidad”.
Pues bien, esa reina triunfa una vez más, pues como corolario
de las ideas expuestas, surge poco después de finalizada la II Guerra Mundial,
el instrumento jurídico de carácter internacional más importante de los últimos
tiempos, conocido como “Declaración Universal de los Derechos Humanos”; y en
éste, se retoman los planteamientos del Iusnaturalismo o Derecho Natural.
Atendiendo las ideas hasta aquí expuestas, no cabe duda de
que se necesitan algunos elementos teóricos del pasado y del presente, que den
un mínimo de conocimientos sobre la pedagogía, dado que ésta es pues;
“filosofía, ciencia y técnica de la educación”.
Dada la definición anterior, se necesita comprender desde que
punto de vista ha sido escrita, así las cosas la definición citada es
descriptiva, nos da el contenido de la pedagogía.
Otras son escritas en razón de su objeto, así se dice que la
pedagogía es: “el conjunto de conocimientos sistemáticos relativos al fenómeno
educativo”.
Lo que es importante señalar en este momento es que ninguna
definición es completa; es decir, no se debe pensar en verdades irrefutables;
por ello el lector puede elaborar la que a su juicio sea la que mejor amalgame
los elementos del concepto. Lo dicho no debe llevar a la flagrante conclusión
de que entonces las definiciones no sirven; al contrario, las distintas
deposiciones de los autores dan los elementos necesarios para elaborarlas. No
olvide que la educación como fin último persigue crear pensamiento, no
repetición automática; pero tampoco esto quiere decir que no se debe leer y
memorizar. Ya se dijo en apartados anteriores que una persona esta en la
obligación de tener en la base de datos de su cerebro un conjunto de
conocimientos. Son éstos los que le permiten crear ideas no nuevas, sino que
digeridas a través del proceso del conocimiento, dándoles un estilo propio.
Se dijo ya, que la pedagogía es filosofía, ciencia y técnica.
Al ser analizada ésta desde los enfoques propuestos, se tiene:
a) La pedagogía desde la posición filosófica, valiéndose de
la especulación y la reflexión crítica, determina el modelo, los fines, los
valores éticos y sociales que la educación se debe proyectar; pero además, fija
las reglas ideológicas del proceso
educativo, genera postulados definidos y principios normativos con carácter
fundamental que deben orientar la acción pedagógica, convirtiéndola en una
filosofía de vida y para la vida.
La Constitución de la República de El Salvador del año de
1983, indica algunos de los fundamentos filosóficos en los que descansa la
educación nacional., con las siguientes palabras:
“La educación tiene
los siguientes fines: lograr el desarrollo integral de la personalidad en su
dimensión espiritual, moral y social; contribuir a la construcción de una
sociedad democrática mas próspera, justa y humana; inculcar el respeto a los
derechos humanos y la observancia de los correspondientes deberes, combatir
todo espíritu de intolerancia y de odio; conocer la realidad nacional e
identificarse con los valores de la nacionalidad salvadoreña; y propiciar la
unidad del pueblo centroamericano”. Art. 55 relacionado con el Art. 2 y 3 de la
Ley General de Educación.
b) La pedagogía, desde la posición científica se encarga de
investigar de manera objetiva las posibilidades reales, recursos, condiciones y
limitaciones de la educación en el contexto de la realidad; determinando al
mismo tiempo, el camino que se debe seguir para conducir con éxito la acción
educativa; pero ello, respetando la tridimensionalidad del sujeto cognoscente;
es decir, lo biológico, psicológico y social del ser al que se destina el
proceso. Con respecto a la investigación el Art. 53 inciso 2° de la citada
Constitución dice:
“El Estado propiciará la investigación y el quehacer
científico”.
En ese orden de ideas se cita también el Art. 14 de la Ley
General de Educación que a la letra dice:
“El Ministerio de Educación estudiará a fondo los fenómenos
dela ausentismo, repitencia y deserción escolar y tomará las mediadas
pertinentes para su reducción”.
Es importante destacar que la investigación se basará en la
realidad, por ello acertadamente el Art. 7 de la ley en comento dice:
“Los programas destinados a crear, construir, ampliar,
reestructurar y reubicar centros educativos, deberán basarse en las necesidades
reales de la comunidad, articuladas con las necesidades generales”.
c)La pedagogía desde una óptica técnica, valiéndose de los
insumos generados por la indagación filosófica y la investigación científica,
organiza, prepara todo un currículo de la educación para los distintos niveles,
crea programas de gestión
administrativa, recursos, planes y otros que permiten ejecutar la acción
pedagógica. Para que ésta se realice hasta la consecución de los fines propuestos
en seguridad, con economía y elevado rendimiento tanto en cantidad como en
calidad.
El Art. 4 de la Ley General de Educación, resalta algunos
aspectos técnicos con las siguientes palabras: “...Dicha estrategia incluirá el
desarrollo de toda una infraestructura física adecuada, la dotación del
personal competente y de los instrumentos curriculares pertinentes.”
En relación al Currículo Nacional el Art. 47 de la citada ley
dice:
“El currículo nacional es establecido por el Ministerio de
Educación, se basa en los fines y objetivos de la educación nacional,
desarrollará las políticas educativas y culturales del Estado y se expresa en
planes y programas de estudio, metodologías didácticas y recursos de enseñanza
aprendizaje, instrumentos de evaluación y orientación, el accionar general de
los educadores y otros agentes educativos y la administración educativa.”
Por medio de estas tres perspectivas descritas, la pedagogía
estudia idéntico objeto, como lo es el fenómeno educativo, con la finalidad de
obtener una mejor operatividad.
Siendo el fenómeno educativo el objeto de estudio de la
pedagogía, se vuelve necesario estudiar su naturaleza; en ese sentido es
constante, universal e irreductible.
Es constante, por cuanto; ocurre siempre de una generación a
otra, a través del proceso de transmisión de las enseñanzas y descubrimientos
de las generaciones del pasado, asegurando la continuidad de la cultura y la
vida social.
Se dice que es universal, pues ha existido, existe y existirá
a través de los tiempos y en todo lugar independientemente del grado de
organización, sistematización y calidad que en éstos se le otorgue.
Es irreductible dado que a pesar de los íntimos vínculos con
los demás fenómenos que se gestan en la sociedad, como lo son: el económico,
profesional, político, cultural, artístico, moral y religioso; se mantiene
incólume y no se confunde con éstos; es decir, el fenómeno educativo les da
vida, acompañándoles en su ventura y
condicionándoles su codificación
y trayectoria.
Conviene aclarar además de las consideraciones hasta aquí
expuestas, que la educación puede ser estudiada como proceso y como resultado
de éste. Veamos como se desarrolla este estudio.
Si se estudia como proceso se tiene que considerar desde el
punto de vista social e individual.
La educación como proceso social consiste en la transmisión
constante de valores del patrimonio cultural de una generación a otra; es
decir, de los adultos a los jóvenes. En ese sentido los adultos transmiten el
caudal cultural, la pericia, el conocimiento, las creencias, tradiciones, la
organización social; asimismo, los recursos mentales, morales y tecnológicos
que ha sido legados por las generaciones del pasado. De manera tal, que se
asegure la secuencia de la cultura, el orden social y el avance de la
civilización. Esto se realiza mediante el análisis crítico y la verificación
constante de los valores imperantes en una época determinada.
La educación como proceso individual tiene que ver con la
asimilación progresiva por parte de cada individuo de los valores, de las
pautas de conducta, los conocimientos, creencias e ideales que forman parte del
acervo cultural legado por sus antecesores. Además de lo expresado, el
individuo debe recibir los elementos necesarios que le permitan crear valores
culturales nuevos.
Este proceso es en parte subconsciente e imitativo;
consciente y reflexivo; crítico y reflexivo. Esto porque el aprendizaje se
realiza asistemática y sistemáticamente.
Es asistemático cuando se realiza de manera espontánea,
inconsciente, ocasional, sin importar el legado tecnológico. Se consuma por la
convivencia, la imitación y la observación ocasional; no es selectivo, es
decir, se aprende lo bueno y lo malo; lo correcto y lo incorrecto; lo útil y lo
perjudicial, lo que justifica la importancia del ejemplo de los adultos.
Es sistemático cuando se realiza de manera intencional,
consciente y selectiva. Se desarrolla en base a fines y objetivos definidos. Es
crítica, intencional, reflexiva, selectiva; interesándose en los aspectos
tecnológicos de la civilización; en forma tal, que el individuo adquiera lo
positivo, cierto y útil de la cultura.
La fundamentación jurídica de los aspectos doctrinarios
pedagógicos que se estudian los encontramos en los Arts. 8-10 y 44-46 de la Ley
General de Educación, los cuales se transcriben a la letra:
Art. 8.- “El Sistema Educativo Nacional se divide en dos
modalidades: la educación formal y la educación no formal”.
Art. 9.- “La Educación Formal es la que se imparte en
establecimientos educativos autorizados, en una secuencia regular de años o ciclos lectivos, con sujeción a pautas
curriculares progresivas y conducentes a grados y títulos.
La Educación Formal corresponde a los niveles inicial,
parvulario, básico, medio y superior”.
Art. 10.- “La Educación No Formal es la que se ofrece con el
objeto de completar, actualizar, suplir conocimientos y formar, en aspectos
académicos o laborales, sin sujeción al sistema de niveles y grados de la
Educación Formal. Es sistemática y responde a necesidades de corto plazo de las
personas y de la sociedad.
Además existe la Educación Informal, que se adquiere libre y
espontáneamente, proveniente de personas, entidades, medios masivos de
comunicación, tradiciones, costumbres y otras instancias no estructuradas”.
Art. 44.- “La Educación No Formal está constituido por todas
aquellas actividades educativas tendiente a habilitar a corto plazo, en
aquellos campos de inmediato interés y necesidades de las personas y de la
sociedad.
Tales acciones podrán estar a cargo de entidades estatales o
privadas y se enmarcarán dentro del más amplio concepto de educación
permanente.”
Art. 45.- “La Educación No Formal no exige más requisitos que
la capacidad de aprendizaje de las personas. No estará sujeta a controles
estatales pero deberá enmarcarse dentro de los principios de beneficio, de
orden público y de respeto a los intereses de los usuarios.”
Art. 46.- “La Educación No Formal debe ser oportuna, ajustada
a las condiciones individuales, locales y temporales y fundamentada en la real
participación comunitaria”.
Como puede advertirse, los legisladores tomaron en cuenta las
deposiciones de los aspectos doctrinarios al momento de redactar el texto
legislativo en lo que concierne a la educación como proceso; ahora bien
corresponde abordar los aspectos sobresalientes de la educación como resultado.
Pues bien; del proceso
educativo, se esperan los resultados que
se indican, tales como: la formación de la mentalidad del individuo; de su
carácter, entendido como resultado de la formación del entorno social; el
desarrollo de la personalidad, de las actitudes y elementos mentales para la
vida en el contexto de la sociedad, es decir que no sea un resentido social,
sino que por el contrario acepte los pautas de conducta impuestas por ésta; y
en irrevocable condición, la integración del individuo a su medio físico y
social, pero con capacidad de modificarlo, transformarlo, generando mejores
condiciones de vida en beneficio de la colectividad.
En lo que se refiere a los aspectos jurídicos tocantes a lo
enunciado, el Art. 3 de la Ley General de Educación referido a los objetivos
generales de la educación nacional establece, en los literales “a” y “d” lo
siguiente:
a)Desarrollar al máximo posible el potencial físico,
intelectual y espiritual de los salvadoreños, evitando poner límites a quiénes
puedan alcanzar una mayor excelencia.
d)Cultivar la imaginación creadora, los hábitos de pensar y
planear, la persistencia en alcanzar logros, la determinación de prioridades y
el desarrollo de la personalidad crítica.
Cítase como corolario el Art. 52 de la ley que se comenta:
“El Sistema de Evaluación Educativa tendrá como finalidad
determinar la pertinencia y relevancia de la preparación de los educandos
impartida por el sistema educativo nacional para responder a las exigencias del
pleno desarrollo personal y social de los mismos y a las demandas del
desarrollo cultural, económico y social del país”.
No es objetivo del presente ensayo, criticar la veracidad de
lo expuesto por los legisladores en el contexto de la realidad, tampoco
criticar su redacción y otros que en verdad podrían ser considerados; sino
destacar como se ha previsto en la ley, los argumentos pedagógicos
doctrinarios. En ese orden de ideas, la persona humana como tal, es el centro
de atención; se espera que se desarrolle en todo su potencial, sin ponerle
cortapizas que le impidan ser. Esto tiene una justificación doctrinaria, pues
la Constitución es de tendencia humanista; al efecto el Art. 1 expresa:
“El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el
fin de la actividad del Estado...”
No se debe olvidar que en el año de 1948 se adoptaron las
consideraciones iusnaturalistas —Declaración Universal de Derechos Humanos— lo
que obviamente ha influido de manera notable en las constituciones que a partir
de esa fecha se han tenido en El Salvador; siendo la Constitución de 1950, la
que dio el giro ideológico.
Las deposiciones hasta aquí expuestas permiten identificar
algunos de los conocimientos doctrinarios y jurídicos de la educación nacional.
Asimismo proveen una crítica reflexiva sobre la actual situación de la docencia
en el país. Las ideas ofrecidas no constituyen verdades absolutas, sino que
tienen como objetivo generar el deseo de investigar sobre los aspectos
filosóficos, científicos y técnicos que le son propios al acto educativo; pues
cada docente esta en la obligación de prepararse constantemente en éstos. Los
conocimientos vertidos permiten comprender algunos documentos ministeriales,
pues se deja ver cómo han tomado en cuenta los aspectos doctrinarios al momento
de redactarlos. Por ello se dijo en un apartado anterior, cuán importantes son.
Que sirvan de motivación a los docentes e investiguen con mayor profundidad
temas relacionados con su rol.
No se olvide que los conceptos pueden tener distintas
acepciones, por ello los maestros deben dignificarse y convertir su labor en
una verdadera profesión.
La dignidad como derecho humano es considerado inherente a la
persona humana; es decir, se nace con él; pero si lo consideramos como un
valor, sus elementos definitorios cambian; pues en este caso, cada individuo
tiene la responsabilidad de conquistarlo. La autoestima es un elemento que
permitirá fortalecer la dignidad individual desde la óptica señalada en este
último caso.
Sin el
ánimo de justificar, no se puede pasar inadvertido que cada ser humano es un
producto social, son muchos los elementos que se deben considerar al momento de
definirle, pues sus características dependen de ese entorno que le ha formado;
por ello, es comprensible que muchos profesionales se hayan descuidado de
manera rotunda de su preparación constante, pues no existe el estímulo
necesario que aliente las ansias de superación. Se vive en una sociedad que no
potencia de manera resuelta el profesionalismo, la investigación, entre otros;
pero paradójicamente, las autoridades ministeriales gastan grandes sumas del
presupuesto asignado a pagar consultores internacionales. Sin que esto
signifique, que no se deba contratar expertos, pero haciéndolo de manera
equitativa. Realmente es vergonzoso que los internacionales se lleven las
mejores prestaciones salariales, mientras miles de maestros y sus familias a
penas subsisten, tal y como escribía en otro ensayo, titulado: “La paga del
repartimiento”.
Creo que a partir de esta última realidad expuesta, no se ha
dado el salto cualitativo y cuantitativo que genere el cambio en la calidad
educativa. Si se es un protagonista de los aprendizajes y se está en la
capacidad de construirlos, tal y como lo considera el enfoque empleado en el
currículo nacional; verdaderamente es el momento para dar un mayor protagonismo
a los docentes en el país; pero no sólo como peones de la educación, sino como
agentes investigadores, con la capacidad de innovar el pensamiento legado por
las generaciones del pasado.
Que las reflexiones consideradas se usen para mejorar en
aquellos aspectos que cada uno considere pertinentes y no sean analizadas de
manera peyorativa, pues el ingrediente que les da vida no lleva esa intención;
por el contrario, con respeto y estima expreso mi admiración al laborioso
maestro nacional que día a día deja parte de su vida en un titánico esfuerzo
por construir el presente con visión de futuro, para que las nuevas
generaciones vivan en un El Salvador, en el que reine la paz y la justicia social;
y donde la libertad, no sea utilizada como un instrumento de explotación de los
débiles de la sociedad.